miércoles, 30 de noviembre de 2011

"MIRADAS DE MILITANTES" Escribe Diego Burd ,Centenario ,Neuquen

 La pregunta revisionista
Para una política realista de la realidad está construida de ayer y mañana; de fines y de medios, de antecedentes y consecuentes, de causas y concausas. Véase entonces la importancia política del conocimiento de una historia auténtica; sin ella no es posible el conocimiento del presente, y el desconocimiento del presente lleva implícita la imposibilidad de calcular el futuro, porque el hecho cotidiano es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será, que no por difuso es inaccesible e inaprensible.
Arturo Jauretche (Política Nacional y Revisionismo histórico)

La apertura del debate nacido por la creación del Instituto de Revisionismo Histórico, debe ser visto como uno de los mas saludables, y participar en el, obliga a quienes desde diferentes posiciones a participar en el, desde quienes ejercemos la profesión de historiador, tanto en el ámbito académico como a nivel medio, como también al resto de los ciudadanos, interesados en el conocimiento de la historia, ya que en gran parte la pregunta que instala el revisionismo sobre la ciudadanía es sobre la conformación del relato historiografico que articula los nudos de identificación de las personas que vivimos en una Nación, en este pequeño ensayo, voy a pensar el debate, mas que en los nudos metodológicos, de uso de fuentes, en los que significa la pregunta revisionista a una sociedad sobre su pasado, y como diría Jauretche, sobre el presente y ese barro que amasamos para el futuro.
La pregunta revisionista no nace nunca en cualquier momento, generalmente se articula en dos momentos: en épocas de crisis, donde el sujeto nacional se hace la pregunta central, a por que llegamos a esta situación concreta, y en los momentos donde se instalan gobiernos nacionales y populares, que comienzan a desandar los caminos de las clases dominantes, o sea la pregunta nace en momentos de crisis, casi como una anulación del futuro, o a mas tardar, como incógnita frente a el y de recuperación del mismo, ese horizonte de expectativas que nació y se consolido con el kirchnerismo, debe pensar el piso sobre el que se construye.
La historia, como ciencia, nace vinculada al proceso de la construcción de los estados nacionales, la primer gran escuela historiografica, el positivismo, nace a la par de ese proceso, por lo cual, la historia académica, nace con una finalidad política clara, mas allá de posteriores intentos de autonomía, principalmente la instalación en los ámbitos universitarios, la linea que separa historia y política, es muy delgada.
Como dijimos en un articulo anterior, el estado al construir la idea de nación, intenta construir un arco de solidaridades de pertenencia e identificatorias, símbolos, próceres, un relato de la historia, es decir produce una selección del pasado no inclusiva, basada en una selección de hechos, marcados por la pregunta del presente, y por el sector que controlaba el aparato del Estado.
En nuestro país el triunfo de la historiografía mitrista se da principalmente a principios del siglo XX, cuando el proyecto del “crisol de razas” entra en crisis, conjuntamente con la construcción de una literatura nacional, donde el Martín Fierro, se construyo en el libro nacional, colocando el gaucho como imagen del ser nacional, ya cuando el mismo no representaba peligro a los intereses de las clases dominantes nacionales, frente a la oleada inmigratoria, la clase dominante nacional se construye como clase dominante cuando puede construir e imponer su visión de la realidad sobre el conjunto de la sociedad.
Me gustaría ver algunos ejemplos como la política de la historia actuá de manera cotidiana, miremos los billetes que tenemos en nuestra manos, veremos que tienen determinados personajes, miremos el billete de mayor numeración, y uno se tiene que preguntar es inocente la elección de Roca como emblema del billete de 100 pesos?. No, ya que Roca representa la consolidación del orden liberal-conservador en la Argentina, y su imagen trasera, representa en el imaginario, la incorporación de tierras, vía una campaña militar de carácter genocida, ya Bauman, planteo que ningún estado nacional se consolida con un genocidio, en manos de los pueblos originarios, a la esfera de la República, y por lo tanto, incorporarlas al modelo agro exportador vinculado a los intereses de Gran Bretaña.
Otro ejemplo, cuando se crearon los LECOP, la figura era Alberdi, figura marcada como antecedente del modelo constitucional nacional, o sea en momento de mayor crisis financiera, se elige esa figura para crear la imagen de una nación, de reconstrucción, en la sociedad nacional.
Uno interesante son las imágenes de San Martín en los billetes durante la dictadura, es el San Martín, anciano, ya alejado de la patria, alejado del proyecto de integración continental, Padre de la Patria domesticado... padre de la patria sin proyecto político.
En esos pequeños casos de la cotidianidad, observamos como desde el Estado, se reconstruye un imaginario nacional, una política de la historia, en el simple acto de sacar un billete para pagar impuestos, salarios, un paquete de cigarrillos.
La pregunta revisionista interpela ese conjunto de cotidianidades, como se construyeron, como se difundieron, frente a la imagen de una historia silenciosa, la pregunta revisionista plantea el detrás de escena, le da voces a quienes, en la imagen de Benjamín, son las que desde el pasado nos siguen preguntando, reclamando ser oídas, la pregunta del pasado es esencial, no solo debe estar articulada en determinados espacios, cerradas en congresos académicos, sino expandida, debatida, como se debate un modelo de país... ¿acaso no estamos debatiendo eso?.      

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