lunes, 14 de noviembre de 2011

"MIRADAS DE MILITANTES" escribe Diego Burd

Cuando Eva era Eva

Para Alejandra
Hubo un tiempo que Eva Duarte no era Evita, pero necesito ser Eva para luego ser la gran líder popular.
Así como también hubo en tiempo que el Secretario de Trabajo, luego Vicepresidente de la Nación, no fue el General Perón, pero ese hombre que marco la historia nacional no lo seria sin las prácticas previas.
 Eva amo a Juan, y esto es central para entender el devenir de Eva en Evita. El filosofo español Ortega y Gasset, en sus Meditaciones sobre el Quijote, definía al amor como el acto de lo incomprensible, ya que ante la ausencia del sujeto/objeto amado las relaciones entre sujeto y mundo perdían el grado de relación, el acto de amor, como comprensión mediada entre sujeto y realidad, significaba la comunión entre sujeto y mediación.
  Eva comienza a comprender, a repensar la realidad de la nación, de esa relación con el entonces, Juan Domingo Perón, a partir de ahí ella, se convierte en esa voz de los desposeídos,  en la voz radical del peronismo, la que le señala la posibilidad de superar los limites propios del proyecto, es la voz plebeya hablando desde las esferas del poder, signo de movilización, de temor en las clases dominantes nacionales, Eva deja de ser Eva, para ser Evita, quien a través de la relación de amor con el pueblo, amor que nuevamente da a este conjunto de trabajadores, mujeres, pobres una comprensión de la realidad, ella mediadora entre pueblo y Perón, ella voz del pueblo, la que nos dice “el peronismo será revolucionario o no será”, generadora de una identidad política. La Eva dubitativa, joven, entrega su amor, se convierte en la luchadora, la voz joven, recordemos que murió a los 33 años, radical, plebeya al proceso naciente en el 17 de Octubre de 1945.    

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